viernes 30 de octubre de 2009

Derivas

All Boys transita el torneo de la B Nacional de modo irregular, casi de compromiso podríamos decir. Pese a contar con un buen plantel, estar al día con salarios y primas de los jugadores, reestructurar su estadio y disponer de nuevos terrenos para apuntalar sus auspiciosas divisiones inferiores, el equipo de fútbol parece una isla dentro de un club que creció como nunca de la mano de Roberto Bugallo, promisorio dirigente que aportó para conseguir el ansiado ascenso a la B Nacional y asimismo generó dependencias extremas. Tan fuerte es la gestión Bugallo que la remozada tribuna Chivilcoy lleva su nombre, un hecho casi inédito en el fútbol del ascenso.

Decimos que es una isla porque el cuadro dirigido por José Romero se exhibe carente de espíritu, sin fuego sagrado, mediocre en sus objetivos, como si fuera la representación de una entidad abandonada y a la deriva. Hay atenuantes, claro: la segunda categoría es competitiva como pocas y los clubes de la zona metropolitana batallan contra instituciones del interior del país con otro respaldo, apoyadas por multitudes dado que son, en muchos casos, referencias primeras de sus respectivas provincias.

No obstante All Boys tiene también respaldo en su hombre fuerte. Habrá que pensar seriamente si, aceptada la llegada y la influencia del dirigente emprendedor, no será hora de abrir el juego a otras voces, otros aportes, para proyectar en el fútbol metas más acordes con el paisaje exterior al campo de juego.

lunes 21 de septiembre de 2009

La gloria


La imagen recorrió el mundo pero no pierde vigencia, jamás la perderá. Alex, hincha del Spartak de Moscú, cumplió el sueño del pibe con un zurdazo esquinado que desató, minutos después, la envidia mundial. Panzón y bajito, el ruso merece el reconocimiento eterno de quienes imaginamos y soñamos lo mismo en los primeros pasajes de la infancia: el gol para el club amado, el grito candoroso de la hinchada, la corrida hacia la nada porque después de la conquista, cuando el eco de la tribuna comienza a apagarse, cuando el cuerpo recobra los sentidos, cuando el zurdazo se proyecta en la fría noche de Moscú, cuando los ojos enrojecidos miran el mundo menos perplejos, después, poco después, difícilmente haya algo más en el fútbol. Alex se retiró del fútbol. Alex transgredió la infranqueable línea de cal el mejor día de los días. Lo que sigue es un relato nostálgico y orgulloso de un hombre que creyó en la felicidad detrás de 22 naipes persiguiendo una pelota. Su relato transparente jamás será el de un futbolista frustrado.

jueves 27 de agosto de 2009

El ejecutivo


El flamante cargo de Carlos Bianchi desató controversias acerca de la función del manager. Función importada de Europa, presuntamente beneficiosa para los clubes y demandada no solo en tiempos de crisis. Pensemos en el cuadro xeneize como ejemplo paradigmático: Bianchi regresó por tercera vez a la institución tras la obtención de un título local y la aparición de una promisoria camada de juveniles como reaseguro económico de la entidad. Un club, Boca, que acumuló logros y prestigio internacional sin manager, aunque con el Virrey sentado en el banco.
Aceptada la necesidad de un gerente -o técnico deportivo para ser más precisos-de acuerdo con la observación de los dirigentes xeneizes, se levantaron voces críticas contra Bianchi a raíz de turbias campañas periodísticas, en algunos casos, y de un profundo desconocimiento sobre las tareas encomendadas, en otros. En rigor, no hay tradición sobre la figura del manager en Argentina, un país donde los éxitos futbolísticos se explican más por la conjunción de las célebres tres patas (jugadores, entrenador y dirigentes) que por un administrativo iluminado. Acaso Boca, si logra encadenar sucesivos triunfos, sea el club que aporte una nueva pata a la causa.
Por otra parte, existen otras entidades que incorporaron manager, si bien con responsabilidades menores a las de Bianchi, hombre fuerte en las decisiones económicas y deportivas que toma el club xeneize. Vélez, con Cristian Bassedas; Independiente, con César Menotti; Newell's, con Gustavo Dezzotti; y hasta Unión, con Nery Pumpido, confían en los aportes de un director deportivo. Dos de esos clubes también confían en un salvador. Distintos son los casos de Lanús -lo tuvo a Ramón Cabrero hasta su partida a Colombia- y Carlos Bilardo en el Seleccionado, ya que sus respectivas contrataciones respondieron a otros objetivos, en buena medida orientados a la formación de talentos (Cabrero) y la supervisión enfermiza del quehacer cotidiano (Bilardo).
Pero volvamos a Bianchi. Gran parte de las críticas que recibe no focalizan en la imagen distorsionada de este nuevo cargo, muy asociado a las premisas de orden y progreso del viejo Continente. Por el contrario, el cuestionamiento remite al sujeto y sus circunstancias: la supuesta pereza, el alto perfil, los dineros embolsados, los desplantes de otras épocas. Críticas que se agravaron, además, por la lógica exitista instalada en la sociedad y por tratarse de un rol muy bien rentado.
Sin embargo, algunos hechos recientes remiten -aunque sea indirectamente- a ciertos logros del manager, que es decir Bianchi. Luego de un semestre para el olvido, Boca participó dignamente en la Copa Audi Cup, se aseguró una plaza el próximo año con iguales o superiores oponentes, equilibró las finanzas con una buena política de compras y ventas, y concretó el regreso de Alfio Basile, técnico exitoso en la historia del club. Todo bajo la gestión Bianchi. Aupiciosos datos, sin embargo, que la mayoría de los críticos jamás reconocerán.
De todos modos, y más allá de los enconos personales, conviene detenerse en el manager como unidad de sentido, como promesa restauradora. Un rol que, culturalmente, no termina de aceptarse en nuestro medio. Y que concibe peligrosas mutaciones en el admirado Viejo Continente. El idealista y exitoso ejecutivo Jorge Valdano podría brindar un buen testimonio.

viernes 31 de julio de 2009

Nadar solos


Raúl Gámez no es un hombre de medias tintas ni alguien que opina desde el desconocimiento y el oportunismo. Feroz crítico de la conducción de la AFA, reapareció en escena con argumentos muy duros en torno de la nueva iniciativa del entidad rectora del fútbol argentino, el podre -o prode- bancado. Repasemos algunos dichos del ex titular de Vélez Sarsfield:
"Grondona ahora pretende aplicar el juego bancado y eso sería llevar a la ruina a los clubes. Lo mismo hicieron con la empresa Punto Gol, que después fue Santa Mónica Sports, y terminaron aportando nada". (Página 12)
"Al negocio del futbol hay que darselo a los clubes y después controlarlos para que puedan ver los balances y la contabilidad. El balance de AFA esta en quiebra y Grondona se escuda en afirmar que es porque le presta plata a los clubes.... es un cobarde porque la plata es de los clubes, el no le presta plata a nadie. Hay que echar y escrachar a Grondona porque esta desvastando a las instituciones y haciéndolas pobres" (Radio Universidad)
Los declaraciones de Gámez no solo denuncian un cuadro de situación que contempla un sistema de apuestas insidioso, dañiño con el espíritu del deporte y salpicado de irregularidades en su aplicación, revelan también principios y convicciones sostenidas por el dirigente a través del tiempo.Y que ahora, consumado el derrumbe del fútbol argentino, adquieren otra resonancia.
Hagamos una sintética cronología sobre tramos importantes de la carrera de Gámez. Durante la década del 90, y en plena ofensiva privatizadora tendiente a convertir a los clubes en sociedades anónimas, alentó junto a otros dirigentes la creación de un Foro Social de Entidades Deportivas, con el propósito de defender el modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro. Ese espacio resistió el embate empresario-periodístico, apuntalado por dos clubes ejemplares: el Vélez de Gámez, y el Lanús de González, Chebel y Marón, tres abogados de perfil bajo que continúan trabajando juntos en un su estudio jurídico de Lanús Este. El cónclave que echó por tierra aquella iniciativa privatista fue consignado recientemente por diversos medios: Ezeiza, 1999.
Poco después, en una conferencia pública del Foro realizada en la Asociación Cristiana de Jóvenes, Gámez dejó una frase sugerente y original sobre el exitoso presente de Vélez. (Frase que hoy, vale aclararlo, constituye un mensaje rotundo para ciertos dirigentes). "En un fútbol con graves problemas financieros y organizativos, ganamos el campeonato económico, el más importante de todos", señaló ante un auditorio expectante y jubiloso. En aquella sala, un hombre fornido recordó con modos desprolijos y frases laudatorias para con el disertante, el pasado de Gámez en la barra, esa que conoció en 1979 y le regaló un mote: Pistola. Pero el comentario amistoso del hincha no desvituaron los conceptos de aquella tarde en la que se fue ovacionado.
Al mismo tiempo que explicaba los logros de Vélez y los pilares de un modelo institucional exitoso, fueron creciendo sus críticas al poder del fútbol. Y se transformó en referente de la oposición en relación los manejos discrecionales de Grondona y los dineros que repartía la televisión, aliada al presidente de AFA y actor protagónico de la organización del fútbol. Sus críticas le reportaron escasas solidaridades, malos arbitrajes y cansancio. Mucho cansancio.
Consecuentemente, en 2006 desestimó suceder a Julio en el sillón de Viamonte -viejo anhelo de Gámez- y al año siguiente renunció a la vicepresidencia 3era de Vélez en el marco de la 7ºreelección de Grondona. Desde entonces, se lo extraña. Ningún dirigente del fútbol argentino reúne las cualidades de Gámez y casi nadie -excepto Vélez- se anima a confrontar con la AFA y la televisión.
El abogado y periodista Osvlldo Wehbe tiene una frase genial para describir la realidad del fútbol argentino: "estafa consentida". Una frase que no interpela a todos por igual. Es que también existen ejemplos, pocos, de dirigentes que supieron, y todavía saben, decir que no.

lunes 27 de julio de 2009

Sin afecto


Ignorado por la mayoría de los grandes medios, el despido de Alejandro Apo por parte de las autoridades de Radio Continental no pasó desapercibido para los oyentes de Todo con Afecto, Dónde quiera que estés y las transmisiones deportivas lideradas por Víctor Hugo Morales. Una avalancha de mensajes del público inundaron la página web de Continental, entre otras cosas porque Apo ni siquiera tuvo la oportunidad de despedirse de la audiencia en la emisora donde trabajó 18 años. El hecho, en, rigor, cobra singular relevancia de solo compararlo con el revuelo informativo generado en torno de la desvinculación de Nelson Castro de Radio Del Plata, en enero de este año. En aquel momento, representantes de los medios concentrados se solidarizaron con el periodista, al tiempo que presentaron el episodio como un caso de “flagrante censura”. A lo que se añaden las disímiles respuestas esgrimidas por ambos comunicadores: mientras Apo procuró no abonar a conspiraciones políticas a raíz de su manifiesto apoyo al anteproyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, su colega señaló en una entrevista concedida al diario La Nación: “Esto es lesivo para la libertad de prensa. Si esto se extiende a los demás medios, va a ser imposible informar sobre hechos de indiscutido interés público”. En idéntica sintonía; las diputada Silvia Giudici (UCR), inquirió a viva voz: “quién compensa a los oyentes y a los argentinos por el ataque al pensamiento y la libertad de expresión”.El público de Castro, de acuerdo con los dichos de Giudici, fue ampliamente compensado teniendo en cuenta la inmediata oferta laboral que recibió del Grupo Clarín. El futuro de Apo en la radio, más allá de los oyentes y sus mensajes masivos, configura una incógnita.

lunes 20 de julio de 2009

Un tobogán lógico




Sorprende cada vez menos que los dirigentes de River persistan en una política fallida, improvisada, confusa. No alcanzan los papelones deportivos ni las feroces resistencias que generan en el ambiente y en sus hinchas para intentar otro camino, menos escandaloso y más sensato. Iniciado el receso, y ya con Ortega nuevamente en el plantel, se sucedieron una serie de episodios repudiables en el club. Pura lógica.


Gerlo, uno de los más queridos por el hincha a raíz de su esfuerzo y su empeño por no acumular papelones, fue desafectado con argumentos pobres, risueños podríamos decir. Abelairas manifiesta abiertamente su amor por Diego Simeone sin intentar siquiera una revancha personal. Buonanotte se despidió anticipadamente en otro bochorno imposible de aceptar. Augusto Fernández reclama refuerzos de jerarquía, con más tino y más perspicacia que sus superiores.


Resulta evidente que nada se hace para esquivar otra campaña mediocre. Aguilar seguramente apelará a los "4 títulos locales" y un fútbol corroído por el exitismo. Pero a no confundir imaginarios sociales de época con torpezas y miopías dirigenciales que no tienen explicación racional.


O sí: es lógico y racional que River repita la ubicación que supo merecer a fines del año pasado.


sábado 18 de julio de 2009

Gran conductor


En medio de un debate futbolero interesante sobre estilos y modos de entender el triunfo, la figura de Juan Sebastián Verón ocupó el centro de la escena tras un nuevo logro internacional de Estudiantes de la Plata. Y no hay razones para objetarlo: ese nombre es sinómino de gloria. Por su papá, Juan Ramón, integrante del controvertido equipo campeón dirigido por Osvaldo Zubeldía y por el legado intransferible de un club y de una ciudad que viven de manera especial sus éxitos y fracasos deportivos. También el apellido Verón es sinónimo de cuentas pendientes y debates no saldados.

Se dijo, con acierto, que La Brujita divide aguas de acuerdo con la opinión de los hinchas. Algo similar ocurre con Riquelme y Ortega. Todos ellos cargan con presiones del ambiente, idolatrías contradictorias, interpretaciones prematuras. Pasado y presente que alimentan sus respectivas figuras y sus rostros polémicos. En el caso de la Brujita, cabe reconocer que llegó bajo una lluvia de críticas en 2006 y, progresivamente, revirtió la desteñida imagen que dejó en Corea-Japón. Difícil y compleja misión. Hace falta coraje, amor propio y condiciones fútbolísticas para lograr nuevos consensos. También hacen falta aliados influyentes para relanzar una carrera y comunicar eficazmente cada logro deportivo.

No obstante, conviene resaltar la performance de Verón como referente y conductor de un equipo con altos valores. Un estratega formidable capaz de abrir la noche de Bello Horizonte, un apellido que es historia pura de nuestro fútbol, un jugador propenso a blancos y negros, jamás grises. Alguien que, por momentos, se anima a confrontar valientemente con una porción pequeña del poder.

-"Pese a tu gran presente deportivo, la gente todavía recuerda el mundial del 2002, ¿qué tenés para decir ante las críticas", inquirió con morbo el periodista de rancios bigotes.

-"¿Quién es la gente? ¿Vos sos la gente?", respondió el jugador.

Se nota que las críticas repercutieron y no hay ni habrá modo de conformar a todos. Con un agravante: el periodista preguntó con las simplificaciones y los esquematismos de este tiempo.

El Verón conductor, en consecuencia, exhibe un rostro maldito no del todo conocido pero que, de repetirse, vale la pena seguir de cerca. Un Verón con poder configura una leve amenaza para jugadores, dirigentes y desprevenidos periodistas.