martes, 6 de enero de 2009

Una película imprescindible


Pablo Tesoriere, sobrino del recordado golero boquense, no solo es el director de la extraordinaria "Puerta 12", también es un agudo observador entre épocas, alguien que trabaja con la memoria en tiempo presente. Estrenada comercialmente a cuarenta años de la mayor tragedia del fútbol argentino, este documental no tiene desperdicio. Por los testimonios recabados (van desde los escritores Eduardo Galeano y Roberto Fontanarosa, los sociólogos Pablo Alabarces y Amilcar Romero, hasta el pintor Pérez Celiz, los periodistas Orlando Barone, Carlos Prieto, Enrique Macaya Márquez y Diego Fucks, pasando por los testigos de aquella tarde que dejó 71 muertos y centenares de heridos) y por el mensaje que deja respecto a la red de complicidades urdidas desde distintos estamentos del poder. Varias son las escenas para atesorar. Las más interesantes: la palabra del entonces presidente de River, Julián William Kent, quien dice "Estamos apesadumbrados, todos somos culpables de la tragedia porque tenemos que aprender a quedarnos más tiempo en el estadio antes de salir", la referencia al papel desempeñado por la Revista El Gráfico y el periodismo (se observa a un Julio Lagos tan joven como cínico), el relato a cámara de un chico pobre que salvó su vida de milagro y recita la versión de Kent, entre tantísimas otras.

Además, hay dos teorías explicativas claramente definidas: de un lado, aquella que se centra en la conducta de un público "no educado" (Macaya Márquez), del otro, la dimensión política de la violencia en el fútbol y sus protagonistas (Alabarces-Romero). En ese sentido, cabe destacar algo que se señala en el filme y que merece analizarse en la actualidad: "de veinte años a esta parte, predominan los rituales de la tragedia sobre los rituales carnavalescos. La clave está allí: la violencia es ineludible cuando el festejo de la tragedia es el único festejo posible. Aquello que le canta una hinchada a otra: "no existís, no existís". Esos mismos actores no se dan cuenta de sus potencialidades políticas: por ejemplo, reclamando por sus derechos, organizándose. Sería fantástico". Al margen de unas prescindibles escenas de danza reforzando los testimonios, la película no logra su efecto sin tener una obcecada necesidad editorialista. Allí, precisamente, reside su mérito principal.

Eso sí: el efecto, como un partido oficial, dura poco más de noventa minutos. Seguidamente, uno se mete en el sitio web de La Nación y el debate se esfuma entre otras noticias. Una de ellas, por ejemplo, consigna que "según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), la liga Argentina figura entre las 3 mejores ligas del mundo". Para algunos las cosas se hicieron y se hacen muy bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

"Cómo será el charco para que el gato lo cruce al trotecito", solía decir Dante Panzeri. Lo perpetratado por este documental, que es un documento de sí mismo, de lo que no hay que hacer, para darle lugar a los abogados de River y a los voceros de la Federal, se comió la causa que está en los archivos de Tribunales y la valiente y solitaria epopeya del matrimonio Palumbo, patrocinantes de 70 de las 71 víctimas, y donde se cuenta la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Esto dejando de lado la veracidad de los charcos de sangre que producen los muertos por asfixia y que asquerosamente abre el engendro. La Puerta 12 tiene otro lápida más, amén de la del Borda no nombrado en el Ministerio del Interior, el Armando omitido y proveedor de patrulleros Falcon a los Federicos, el Kent consuego del Vicente Leónides y suegro del Ramoncito Saadi de María Soledad, embajador del menemismo y dado de baja del servicio exterior por algunas diferencias de caja chica, entremezclar la masacre de Lima al divino cuete hasta con errores de fecha y tirar al tacho de la basura el testimonio directo del enviado por el Buenos Aires Herald que en vivo y en directo vio cómo bajaba la brava boquense con hojas de diario encendidas,aportando calor, humo y tragedia, preanunciando Cromañón, para darle lugar en cambio al cholulismo futbolero de poner algunos nombres ilustres para el regocijo de la tribuna y que no pueden decir corno porque estaban en los vestuarios bajo las duchas y olvidarse, en cambio, que el Rata Rattín va a llegar a ser diputado nacioanl del MODIN de Aldo Rico y ya había sido protagonista en Londres 66 de uno de los hechos más vergonzosos de los muchos que tiene el fútbol. Mi participación, a todas luces innecesaria en ese puchero -y también si no hubiera sido puchero- fue voluntaria, jamás sospeché que se iba a llegar a semejantes límites y se aportó desintesadamente material que tuvo como destino la Papelera de Reciclaje porque aportan una verdad que no es linda y no tenían raiting, y ha opasadi a ser una de las pocas cosas de las que en mi vida tengo que arrepentirme muy seriamente dado lo que ese hecho significó y significa emblemáticamente. AMILCAR ROMERO