lunes, 19 de mayo de 2008

Jugar al fútbol de la sonrisa


Por Ariel Scher

gentileza Diario Clarín

Resultadistas del mundo, sépanlo: salga como salga Lanús, igual Ramón Cabrero es un maestro en conseguir resultados. El otro día, alguien quiso averiguarle padecimientos porque su equipo sumaba derrotas. Y él, más sencillo que brillante o más brillante que sencillo, contestó lo que escasea: una verdad. Dijo que en el fútbol hay que disfrutar mucho los buenos tiempos y no sufrir más de la cuenta cuando toca perder. Como no usó los libretos del circo de la pelota, nadie replicó. Ahí está el resultado: Cabrero hizo pensar.Cabrero suele proclamar certezas pequeñas que se contraponen con los discursos histéricos que conquistan oídos y televisores. Pero acá sobresalió. Sí, se puede perder. Se puede perder y no pasa nada. Se puede perder y perder puede promover tristezas breves, pero no más que eso. Sin embargo, de todo lo que está innecesariamente amplificado en el fútbol, lo más evidente es la incapacidad de tolerar la derrota. Hay veces en que los sonidos de los medios de comunicación y, como efecto y contagio, los de las tribunas hacen suponer que la posibilidad de perder, tan natural y no menos digna que la de ganar, no cabe en el juego. Cabrero explica lo contrario: el juego del fútbol, como cada juego, es mucho más una oportunidad de construir felicidades que una invitación al drama. Los dramas de la vida, queda claro en Cabrero, son o deberían ser otros.Casi como Cabrero se expresó Claudio Borghi apenas asumió como entrenador de Independiente. Lo interrogaron severamente sobre su futuro inmediato y, también entre lo sencillo y lo brillante, advirtió que convenía evitar desmesuras. Debió pronunciar Borghi una afirmación obvia que en esta edad de exageraciones suena como una revelación: "No hay partidos de vida o muerte".Tomás Guasch, un talentoso periodista español, acaba de dedicarle un texto a Roberto Fontanarrosa en el que le cuenta lo que sucede con el fútbol. "Señor Negro -escribió-, estamos rodeados de tipos muy raros, gente que ve fútbol y no sonríe". Impacta, pero así es. Por suerte, aún suenan voces -como la de Cabrero, como algunas otras- que invitan a la sonrisa, a disfrutar del fútbol. Al mejor resultado.

1 comentario:

Roberto Parrottino dijo...

Muy lindos son los textos de Ariel Scher; los colecciono. Te dejo mis felicitaciones por el logro de All Boys. Hace un rato terminó Morón-Sarmiento. Una vez más, a esperar...


Saludos Pablo. Son más que interesantes tus reflexiones.

BETO