martes, 12 de agosto de 2008

Energúmenos

"Ya no hay hinchas en las malas", opinó el ex jugador y ahora comunicador Diego Latorre, hace un par de meses, ratificando sus amplios conocimientos como analista deportivo. La reanudación del torneo oficial entregó pistas que avalan aquella sentencia: impaciencia en la boca, bronca en San Lorenzo, apretadas en Racing, desencanto e insultos en La Plata, éxtasis en Tucumán y Rosario, por citar algunos ejemplos.

Ocurre que ver fútbol en Argentina es internarse en un mundo sometido a las implacables lógicas del éxito, sazonadas por descalificaciones tribuneras que envidiarían ciertos moderadores de diarios digitales. Nada nuevo, al cabo, pero sí dato alarmante en tanto se afirma (y cada vez más) un modo de entender el deporte que ya no tolera adversidades, valoriza desmedidamente ocasionales vencedores y lesiona -acaso definitivamente- el origen primario de un juego en el cual ganar y perder son condiciones necesarias de ese juego.


Nótese, sino, los siguientes ejemplos: en apenas un mes, River pasó de una salvaje agresión de un sector del público a una celebración pomposamente organizada, Boca compró un proyecto privatista y expulsivo solo por los seguros resultados del fútbol y vaya uno a saber el destino de Racing -gerenciamientos mediante- si la sucesión de desdichas continúa. La maquinaria del éxito, está visto, no reclama evaluaciones ni permite pensar.


Aceptadas las urgencias de turno y aceptados los hinchas en las buenas, es de esperar escenarios convertidos en tierra fértil para bravatas de toda índole y partidos tensos con desenlaces bélico-dramáticos. Quizás sea una manera de disfrutar -sean simpatizantes, jugadores, periodistas, dirigentes-, o de adosarle intensidad a un deporte que ya el escritor Enrique Carriego definía hace 70 años como "energúmenos defiendo a sus ídolos, hombres que van al circo a presenciar una lucha, el alma colectiva de nuestro pueblo futbolista".


Aunque con matices, vale decir: prescindiendo de su asumido desprecio, aquel fútbol que describía Carriego ofrecía un costado humano imposible de soslayar. Y de eso se trata proyectando a futuro; de historias que robustecen conductas, de recuerdos que admiten derrotas, de hinchas menos nerviosos e igual de apasionados.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El problema yo creo que pasa mucho por los medios, que exageran un tanto algunas situaciones, y las hacen mas dramaticas. Por ejemplo, Recondo califico hace un par de años un central vs newells como una guerra de vida o muerte. Y eso genera un estado de sobrexitacion de las cosas (me incluyo).
Hasta la 12, hinchada q se le hizo buena fama de aliento, abandono en la cancha de ferro en el 98 cuando su equipo perdia 3 a 1 (post frase de latorre: boca es un cabaret). River hizo lo mismo el torneo pasado, y asi todos.
Un abrazo y te propongo intercambios de links para facilitar la comunicacion. Desde ya estas agregado

Miedo Escénico dijo...

que dificil el tema...
es cierto si nos ponemos finos el futbol a perdido todo caracter humano para ser de caracter comercial.
y viene al caso plantearse esto en epocas de "amateurismo" olímpico.

leo ... proyecto privatista en Boca y pienso en la antorcha olímpica diseñada y movida por el mundo bajo el nombre de Coca-Cola.

y mil ejemplos mas, buen post como siempre hacia mucho no pasaba.

un abrazo!